Experiencia.

Comenzaré diciendo que después de los sucesos que me han pasado a lo largo de las últimas 3 semanas, mi visión del mundo ha cambiado de tal manera que ahora cada vez que me levanto después de dormir en las noches siento que he vuelto a nacer, con todas las cosas que esta afirmación implica.

Me atrevería a decir que este blog lo abrí hace casi dos meses, aunque no me atrevería a apostarlo puesto que el tiempo ha sido relativo durante parte de este periodo y si me sincero conmigo mismo, siempre se me ha dificultado manejarlo de manera óptima.

No escribo esto para alguien específico, si habláramos comercialmente este producto no tiene público objetivo, esta oferta no tiene demanda y esta campaña no tiene comprador, más, me prometo solemnemente a mí mismo que haré lo posible para que sea leído puesto que, por más que Cioran y Montaigne no estén de acuerdo, para mi uno escribe para que el cuerpo textual sea leído, apreciado y significativo para alguien más.

Hablando de Cioran, su vida y obra es muy intrigante para alguien que siempre ha tenido una inclinación a apreciar la filosofía, él creía firmemente que uno no escribe para ser consistente, convencer a alguien ni siquiera por la literatura, él pensaba y argumentaba que uno escribe después de un desastre personal, para aguantar una depresión fatal, para no volverse loco y para no cometer suicidio u homicidio.

Rechazo totalmente este pensamiento y, si bien, aprecio el punto de vista y sus argumentos como ya especifiqué creo que uno escribe por motivos más altruistas, académicos o para establecer un punto de vista con argumentos y opiniones validadas por oraciones cuidadosamente estructuradas y palabras delicadamente escogidas.

Bajo este argumento he decidido dar mi punto de vista de lo que me sucedió para tener una guía para el futuro, ordenarlo en mí mente y para ayudarme a hacer el proceso de recuperación más rápido, analizando la situación más cuidadosamente y expresándome acerca del tema de manera abierta.

Al no tener un mercado específico, no hay ánimos de llegar a detalle en cuanto a mi situación, más, si hay ánimos de llenar un espacio contextual que es necesario para iniciar cualquier conversación entre dos entes, en este caso escritor y lector.

Tenía una vida contenta hasta que encontré algo -para el momento- nuevo que me llevó a conocerme a mí mismo de manera que nunca antes había podido, poco a poco esto me llevó a descubrir poderes que creía que no tenía, habilidades que creía que no poseía y estados que creía no poder alcanzar nunca.

Este encuentro tuvo un impacto positivo en mi vida y conforme la dependencia entre yo mismo y este “algo” que encontré crecía, las cosas mejoraban y tenían prospecto a solo ir hacia arriba, me sentía como nunca y lograba cumplir con las expectativas que sentía que yo mismo, mis padres y la sociedad habían impuesto en mí.

Si de mí hubiese dependido -en aquel momento- la relación no hubiese terminado nunca, era todo muy bueno y nada malo, si lo vemos de un punto de vista comercial, de nuevo, se podría decir que en ese momento esa transacción era todo ingreso y nada de egresos, por lo tanto, la Utilidad era espectacular.

Desgraciadamente, como bien nos indica la teoría económica con la ley de los rendimientos decrecientes, las cosas -dadas ciertas condiciones- crecen con mucho ímpetu y luego encontramos un punto específico donde todo comienza a decrecer como una historia romántica donde nada de lo bueno puede durar por mucho tiempo.

Llegué a un momento crítico en el cual no podía separarme del “yo” que había nacido de esta dependencia, no podía alejarme de “él” no porque no pudiese en cuanto a mí, fisiológicamente, no quería hacerlo y los invito a preguntarse si ustedes hubiesen actuado diferente.

¿Qué es mejor que solo ganancias y nada de perdidas? Si se analiza así, pues, no hay nada mejor pero como casi siempre en la vida, hay variables que no se toman en cuenta y aspectos que no han sido observados algunos sin detenimiento y otros ni siquiera encontrados; el yo de hace un mes con mucha confianza les diría que no hay nada mejor que solo ganancias y nada de perdidas.

El yo que despertó luego de seis días de una -calificada por profesionales- profunda experiencia cercana a la muerte -en la que mi alma-cuerpo, corazón-cerebro, mente-humanidad entraron en un trance que nunca podré olvidar- les dice que ese ejercicio realizado en el que la Utilidad parecía espectacular, efectivamente, no estaba tomando en cuenta una variable muy importante la cual estaba oculta detrás de muchos indicios a lo largo de mi vida.

¿Causa y efecto? ¿Es consecuencia lo uno de lo otro? Esa respuesta puede ser evidente y esquiva al mismo tiempo, es cuestión -como casi siempre en este mundo- de a quién se pregunte, aunque me parece seguro afirmar que hay una relación muy grande entre esta variable oculta y el abuso de ese “algo”, es cuestión de analizar al paciente detenidamente en conjunto con los síntomas de la enfermedad que presenta, analizar solo uno de estos entes independientemente del otro sería un error.

Durante este trance mis sentidos entraron en una hipersensibilidad ante las cosas que la realidad me presentaba; mis ojos por ejemplo me mostraron la realidad la mayoría de las veces aunque hubo momentos muy escalofriantes en los que tuve visiones de cosas que simplemente no pasaron, imágenes se me vienen a la mente mientras escribo esto de momentos que no fueron reales y escenas llenas de símbolos que ni siquiera sé si estuvieron o no ahí.

Cuando podía abrir los ojos solo dibujaba relaciones con toda cosa que observaba, por más mínima e insignificante que esta sea y cuando mi mente me permitía cerrarlos -tratando de dormir- solo podía pensar, procesar, planear, ejemplificar, escenificar, interpretar y escuchar… todo menos descansar.

En cuánto a mis otros sentidos, todos estaban totalmente desconectados de la realidad: recuerdo claramente oler cosas que no estaban ahí, escuchar deliberadamente cosas que solo me confundían más, sentir dolores intensos en lugares donde no me ocurría nada y hasta saborear las cosas de manera equivocada.

Relacionaba todo mínimo símbolo que me era inteligible; escuchaba e interpretaba mi realidad, relacionaba aspectos de la vida cotidiana con las preguntas más grandes que me he hecho a lo largo de mi vida y llegaba a conclusiones, es lo más cercano a ser Dios de lo que me puedo imaginar porque entendía todo lo que me proponía a entender, concluía todo lo que me proponía concluir y pude analizar cada aspecto de mi vida en función a: mi mismo, mi sociedad, mi familia, mi religión, mis pasiones, mis sueños, mis anhelos, mis miedos, mis pecados más grandes y mis errores más dolorosos. Todo esto mientras mi cuerpo estaba colapsando, literal y figurativamente hablando.

Este entendimiento y experiencia no tuvieron un precio bajo, en lo absoluto, como ya escribí mi cuerpo colapsó teniendo noches de insomnio en las cuales aparentemente estaba descansando, pero en realidad estaba entumecido e inmóvil mientras mi mente trabajaba más de lo que nunca ha trabajado realizando estas tareas antes ya mencionadas que me llevaron a un punto en que interpretaba la realidad de manera tan distorsionada que mi cuerpo actuaba independientemente de lo que yo llegase a pensar como lo correcto o lo sano para mí mismo, sentía la realidad como algo totalmente diferente a lo que sentimos los seres humanos sanos.

Si tuviera que explicarlo en una manera fácil de entender diría lo siguiente:

Imaginemos que un ser humano funciona por cuatro fuerzas diferentes que trabajan de manera óptima cuando las cuatro se dirigen hacia una misma dirección,  las nominaría como; corazón, alma, mente y cuerpo.

Siguiendo este ejemplo, mi corazón me guiaba hacia adelante, mi alma hacia arriba, mi mente hacia abajo y mi cuerpo hacia atrás.

Cuando desperté de este estado que comenzó, diría, unos tres días y medio antes del momento en que me desconecté de la realidad sentí -calificada por mí mismo como- la desesperación de un recién nacido al ver que el sueño que tenía de la vida era algo totalmente distorsionado y que comienza a vivir la realidad de manera abrupta y sin poder él haber decidido por sí mismo una de las cuestiones más grandes de la vida, del ser humano y de la ciencia: el ser o no ser.

Hoy -exactamente dos semanas del día que recobré la conciencia- al despertar solo siento algo de miedo cuando abro los ojos, me veo al espejo y siento un sentimiento de no-pertenencia, un miedo irracional intenso que se disipa, juntamente con la desesperación, rápidamente conforme pasan los minutos; no es ni un ápice del miedo que sentí la primera vez que desperté o el miedo y la desesperación que sentí durante el colapso.

Mi familia tuvo que estar muy cerca de mí, pues, los necesité más que nunca y las opiniones profesionales me aseguraron que -de no ser por la atención familiar y profesional que recibí- muy probablemente mi corazón no hubiese resistido tal nivel de estrés y hoy tuviese dos semanas un día de difunto.

Es de sabios admitir que se ignora y es de ignorantes pensar que conoces todo; admito que ignoro por qué logré pasar esta prueba, porque sentí todo lo que sentí, porque mi cuerpo se comportó de la manera que se comportó e ignoro, sin miedo de admitirlo, qué es exactamente lo que debería hacer con este punto de vista y la información sobre mí mismo que se me otorgó.

Hoy, todo esto ha quedado atrás y este texto marca eso mismo, el fin de una fase y el comienzo de otra como una lápida que esconde en sus profundidades un cuerpo ya inerte listo para cumplir con la meta de todo ser vivo; salir de la tierra y regresar a ella.

Drexler bien lo dijo: todo cae, todo caerá hacia su centro, todo cuerpo por más ingenioso, viaja al encuentro de su reposo.

Hoy que me siento un poco solo y aislado, hoy que me siento un poco absorto y entristecido, hoy que me siento confundido y aturdido por las cosas que me han tocado sobrellevar… estoy seguro de que tengo un propósito y me siento agradecido de poder estar escribiendo esto, agradecido porque sentí muy cerca a lo que algunos conocemos como Dios y definitivamente agradecido porque puedo compartir momentos con mi familia y personas que solo me han demostrado su monumental amor y su gran lealtad.

Terminaré diciendo que después de los sucesos que me han pasado las últimas 3 semanas nada es igual, ni dentro de mí ni fuera, el universo es un ente dolorosa y constantemente cambiante que no puede ser visto de manera racional y acertada al mismo tiempo y donde el equilibrio es un ideal imposible de alcanzar en su totalidad; si bien la física, metafísica, matemáticas y otras ciencias nos ayudan a rozar el entendimiento de lo que sucede, mayoritariamente somos simples, lineales y vacíos al momento de explorar las profundidades, complicaciones y dificultades de las relaciones que existen entre los aspectos que nos hacen seres pensantes y simples seres humanos, seres con un potencial mental gigantesco y simples animales que actúan por instinto, seres con ideales y seres con dudas, seres de amor y seres de odio.

Dedicado con mucho amor para Alexandra, Darwing, Ivethee, Martha y Juan Carlos.

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